Convertir la tragedia en tecnología: una solución de minería de bitcoins para la crisis de los vertederos en Uganda

Un reciente viaje de negocios a Uganda, tras un viaje anterior a Etiopía, reveló una grave crisis medioambiental que exigía una solución innovadora, una solución que una empresa minera de bitcoines está en condiciones únicas de proporcionar. La atención se centró en Uganda tras una desafortunada tragedia: el colapso de un importante vertedero en la capital, Kampala, que causó la muerte de 35 personas. Este devastador incidente fue descrito como un «fracaso político y normativo» y un «desastre anunciado», lo que puso de relieve la urgente necesidad de una nueva estrategia de gestión de residuos.

El dilema energético y de residuos de Uganda

Uganda, al igual que Etiopía, se enfrenta al reto del excedente energético, especialmente de energía hidroeléctrica, ya que el río Nilo nace en el país. Esta abundancia de energía suele provocar problemas de equilibrio en la red eléctrica y posibles apagones. Al mismo tiempo, solo Kampala genera alrededor de 2000 toneladas de residuos al día, que en su mayor parte se depositan en vertederos abiertos.

El sistema actual de gestión de residuos es insuficiente, caracterizado por una infraestructura deficiente, la falta de datos y la dependencia de prácticas como los vertederos a cielo abierto y la quema, que agravan la contaminación y las enfermedades.

Una visión de energía limpia impulsada por Bitcoin

La solución propuesta es un modelo de conversión de residuos en energía (WtE) que utiliza tecnología de gasificación por plasma. Este proceso, altamente innovador y utilizado en países como Estados Unidos y Japón, supone un cambio radical con respecto a la incineración convencional:

  • Emisiones casi nulas: Los residuos se someten a temperaturas extremadamente altas (más de 1500 grados centígrados) utilizando sopletes de plasma.

  • Producción de energía: convierte todo el material orgánico y no orgánico en un gas sintético (syngas), que luego se enfría, se limpia y se utiliza para alimentar una turbina que genera electricidad.

  • Aprovechamiento de subproductos: La pequeña cantidad de residuos no quemados sale en forma de vidrio fundido, que puede descomponerse y utilizarse como material de construcción.

La diferencia clave con respecto a la gestión tradicional de residuos es la integración de la minería de bitcoines. Una sola unidad WtE, que procesa unas 50 toneladas de residuos al día, puede generar entre 3 y 5 megavatios de electricidad. Un proyecto piloto que utilice tres unidades de este tipo podría procesar 150 toneladas diarias, lo que produciría entre 12 y 15 MW de energía continua, suficiente para hacer funcionar aproximadamente 4500 máquinas estándar de minería de bitcoines. Esto permite a los mineros consumir el exceso de energía generada a partir de los residuos que la red nacional no puede gestionar.

El modelo financiero y social

El coste estimado del proyecto piloto asciende a aproximadamente entre 50 y 60 millones de dólares. La viabilidad económica del proyecto depende de un flujo de residuos mixtos:

  1. Generación de ingresos: Se espera obtener ingresos por las tasas de vertido de «residuos médicos» (residuos hospitalarios), por cuya eliminación segura los recolectores privados pagan actualmente hasta 350 dólares por tonelada. Al ofrecer un precio más bajo, por ejemplo, 300 dólares por tonelada, el proyecto genera una fuente de ingresos inmediata.

  2. Apoyo estratégico: Los plásticos, el papel y el caucho, los mejores materiales para obtener un alto rendimiento de gas, se obtendrían de la comunidad informal de recolectores de residuos. Para evitar perjudicar sus medios de vida actuales, el proyecto les ofrecería un precio ligeramente superior al de los recicladores locales, compensándoles esencialmente por suministrar el recurso.

Este enfoque responde a una necesidad crítica en Uganda, país que sería el primero de África en implementar esta tecnología concreta de conversión de residuos en energía. Las autoridades locales, entre ellas un profesor de una universidad local que había publicado anteriormente un artículo sobre esta tecnología concreta, han mostrado un gran entusiasmo, ya que la consideran una solución tangible a su prolongada crisis.

En última instancia, esta iniciativa se alinea con la misión principal de la empresa —un «Pacto de empatía» (Era de la amistad)— de utilizar tecnologías como la minería de bitcoines no solo con fines lucrativos, sino también para llevar infraestructura, estabilidad y educación a las regiones en desarrollo. El objetivo es garantizar que una parte de los ingresos generados por los bitcoines se reinvierta en proyectos sociales locales, como el apoyo a la educación y la infraestructura local, demostrando así cómo los bitcoines pueden ser una fuerza para el cambio social positivo.

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